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^^ placida ^^

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nuestra historia del porno

Marina (autora del nuevo concepto "xelebrity" ;-)) me ha pedido que escriba este post para recomendar una película, especialmente a las mujeres: Se llama Herstory of porn, y es de Annie Sprinkle. A ella le ha encantado y a mí también. Creo que estará de acuerdo conmigo en que la foto de Annie merece aparecer en esos collages de fotos de mujeres importantes que se hacen de vez en cuando. Si por mí fuera, le darían el nobel de la paz.

En el artículo "Antes y después del post-porno: Annie Sprinkle", María ptqk resume la dilatada trayectoria de Annie (es preciso utilizar aquí palabras como "dilatada" y "de envergadura"), y el significado de su obra. Pero al margen de que sepas o te interese saber lo que es el post-porno, el visionado de esta película me parece fundamental para cualquier mujer que quiera expandir o mejorar su vida sexual (o sea, la gran mayoría). Porque la revolución sexual aún no ha sucedido, y esta película es un paso liberador.

Annie Sprinkle es una maestra del sexo con un cerebro privilegiado y un corazón de oro. En Herstory of porn, nos cuenta su vida a través de las películas en las que trabajó, primero como actriz y después como directora. Sentada en una sala de cine y ataviada según las distintas épocas (joven y cándida porno-star en los 70, fetichista y "kinki" en los 80, lesbiana y "arty" en los 90), nos pone y comenta clips de algunas de sus películas, todas ellas pornográficas, por si alguien aún no se ha enterado. Del porno ingenuo y casi amateur de los 70, dirigido a las salas X, a la puesta en escena y la industria del vídeo de los 80; Annie Sprinkle se ríe de todo ello, pero sobre todo se ríe de sí misma, como muy poca gente sabe hacerlo.

Le gusta verse en la pantalla y controlar lo que allí sucede, por eso juega sin parar con los papeles de objeto y sujeto, en un relato audiovisual que funciona a varios niveles. Annie está en la pantalla masturbándose, pero también está fuera comentando la escena con el público, o follándoselo directamente. Así sucede en Deep inside Annie Sprinkle (1981), su primera película como directora, que a su vez comenta en Herstory of porn (1999).

La propagación del virus del sida, que acaba con algunos de sus amigos, es un duro golpe y Annie comienza a hacer un porno más comprometido, pero igual de vital y excitante. Descubre el sexo tántrico, se hace lesbiana, tiene un amante transexual... Comienza a hacer películas que se sitúan en la mayor marginalidad y periferia del porno y del arte. Porno experimental, artístico.... post-porno. Reivindica el cuerpo, la belleza y la sexualidad de las mujeres mayores. Es ecologista y pacifista. Hace el amor con los árboles, la tierra y el cielo. Obtiene un doctorado y da conferencias por todo el mundo.

No debería extrañarnos que en medio de una industria que ha banalizado tanto el sexo surja una mujer como Annie, con una visión sagrada, cósmica del sexo, porque los elementos desestabilizadores feministas, como los cyborgs de Haraway, son hijos e hijas bastardas de la cultura capitalista y patriarcal.

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Erika Lust y su porno para adultas

Porno para mujeres, de Erika Lust, representa una etiqueta y un modo de hacer películas que algunas activistas post-porno, como GWLP han criticado: "[GWLP] No creen en la feminidad, ni en el porno para mujeres, porque esa etiqueta se está usando para hablar de un porno lleno de feminidad, es decir, música romántica, polvos suaves, cariñosos y heterosexuales." (ver manifiesto completo)

Sin embargo, a Erika Lust no parecen asustarle las críticas, y sigue predicando su "porno para adultas" allí donde le dejan, que no son pocos sitios. Lo suyo es incluir (en su libro procura hablar de distintas tendencias dentro del porno aunque sea de manera superficial), y por supuesto, vender. Y no lo digo con sarcasmo, me parece genial. De hecho, quiero ser como ella: sueca, empresaria, segura de mí misma, resolutiva, dinámica, divertida y a la vez distante..... Es alucinante el vídeo que te pone cuando entras en su web: ves a una mujer de aspecto sano, un poco pija, dirigiendo un set de rodaje, atendiendo entrevistas.... con paso firme y sin despeinarse.

Yo me alegro mogollón de su éxito. Su planteamiento en origen es el mismo que el de las pospornolaris más radicales: el porno puede ser bueno para nuestras vidas; cambiémoslo, hagámoslo a nuestra manera. Ella hace el porno que a ella le gusta, el que a ella le gustaría ver. Y además está conectando con un montón de mujeres (y hombres) que le alaban el gusto, y con un montón de medios que le hacen entrevistas. Me encanta la sorpresa de Susanna Grisso cuando Erika dice en su programa que el porno es un discurso político. "¿Político?!?!?!?" No cabe en sí de asombro, parece que se le va a fundir algún plomo.

En otra entrevista para Balzac.tv, lo primero que le preguntan es: "¿Qué dijo tu familia cuando les informaste de que te ibas a dedicar al cine porno?" y ella contesta: "Oh, ¡les pareció una idea empresarial brillante!". Si es que no hay nada como ser sueca: creces en un ambiente de superbienestar económico e intelectual, aprendes sobre feminismo en la universidad y puedes irte a vivir a Barcelona, que es más barato y hace más calor, a hacer las pelis porno que te gustan.

Dejando a un lado la malsana envidia que me provoca Erika Lust, tengo que agradecerle que haya engordado mi cultura sexual con más títulos de libros, películas y sitios web. Algo había investigado, pero ahora me han entrado ganas de seguir. Ella habla de "masturbadoras informadas" (no me gusta mucho el término) que atesoran juguetes sexuales, películas X y libros de autoras como Anaïs Nin, Virginie Despentes, Marguerite Duras, Linda Williams, Catherine Millet, Colette.... Para elaborar mis listas, he recurrido a los archivos del siempre oportuno Jahsonic (y sospecho que Erika también), la mejor enciclopedia online que he encontrado sobre música, cine, y cultura underground en general. ¡Ahora ya puedo seguir masturbándome agusto!

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