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^^ placida ^^

Música popular femenina II

Hace unos años inicié una serie de torpes notas sobre música de chicas o las chicas en la música. Alentada por un par de artículos que acabo de leer en la revista Pikara, me animo a recuperar un texto que tenía en borradores desde hacía unos meses. Está incompleto pero vaya, esto es un blog. Puede seguir otro día ;-)

Ellos son los que saben de música (o al menos eso nos habían contado)

Es raro que en aquellas notas iniciales no mencionara mi hartazgo sobre la supuesta superioridad de los chicos en cuanto a conocimientos y criterio musical. Creo que casi todas las chicas (y algunos gays) a las que les apasiona la música habrán notado alguna vez ese afán masculino de instruirnos en sus gustos, absolutamente convencidos de que son los buenos y los únicos válidos: estoy hablando de ése novio que con 15 años despreciaba tu disco de Prince mientras se compraba uno de Phil Collins, o de esos pesados que en la universidad se empeñaban en prestarte discos de The Pixies, y ni se fijaban en los tuyos de Cibo Matto o Vainica Doble. Me refiero a esos vendedores de discos que fiscalizaban tus compras y miraban con una sonrisa de desdén tu selección antes de meterla en la bolsa. Como nos han educado para creer que todo lo que hacen y dicen los chicos es mejor, nos ha costado mucho alcanzar la seguridad suficiente para defender lo que siempre sentimos que era justo.

Hacia una crítica musical feminista

María José Belbel me mandó La perspectiva de género y la música popular: dos nuevos retos para la musicología, de Laura Viñuela Suárez, una rareza de libro, puesto que apenas hay bibliografía sobre el tema en castellano (ya dice Belbel que hay que aprender inglés para leer mucho más). Viñuela hace un resumen de los aportes de las musicólogas y musicólogos que desde una perspectiva postestructuralista y feminista han criticado los cimientos de la musicología tradicional, reclamando que adapte sus métodos de estudio a la música popular, y en el caso de las feministas, haciendo visible por un lado la exclusión de las mujeres, y por otro proponiendo una lectura de sus aportaciones.

La crítica musical feminista es un poco más tardía que la literaria, y se desarrolla a partir de los 80 con una labor de recopilación de trabajos de mujeres músicas y compositoras, lo que Viñuela y otros autores llaman "la historia contributiva". Esa base documental será importante para desarrollar una teoría crítica feminista sobre la música popular en los años 90. Algunas referencias básicas (in english):

  • Feminine Endings; music, gender and sexuality, de Susan McClary (1991). 
  • Gender and the musical canon, de Marcia Citron (1993).
  • Musicology and difference. Gender and sexuality in music scholarship de Ruth A. Solie (1993).
  • Music, gender and education, de Lucy Green (1997).
  • Gender, musicology and feminism, de Suzanne Cusick en Rethinking music, editado por Nicholas Cook y Mark Everist (1999).

Estos trabajos coinciden en desestabilizar los términos tradicionales del discurso sobre la música, poniendo en duda nociones como las de "genio", "inspiración", "originalidad", y la propia posibilidad de estudiar la música desde un punto de vista "objetivo". Al contrario, describen la música popular como un fenómeno nunca separado o separable de la realidad social, sino en el mismo centro de las prácticas discursivas contemporáneas, atravesadas por múltiples ejes de poder.

En cuanto a las mujeres en la música, el panorama que arrojan los primeros estudios de musicología feminista no es muy alentador, ya que todos los elementos que constituyen la música, incluso los más "puros" y supuestamente "menos contaminados socialmente" (por ejemplo el sistema tonal) están construidos sobre oposiciones binarias de género. La oposición patriarcal virgen/puta funciona a las mil maravillas en la música popular, por tanto es interesante el análisis que hace Green de las mujeres performers sirviéndose de la noción de display (exhibición). Toda mujer en situación de displayer, mostrándose en público, está en la posición de puta para el subconsciente colectivo. Distingue a cantantes, instrumentistas y compositoras. Las cantantes hacen el display más sexual pero no ofenden tanto como las instrumentistas, que, parapetadas detrás de sus instrumentos adoptan una posición de mayor indiferencia y poder hacia el público. Las compositoras se meten en el terreno masculino por excelencia: el reino de "la mente".

Las aproximaciones al tema desde la sociología también son muy interesantes, porque hacen una primera descripción de las maneras en que la música popular crea subjetividad de genero. Por ejemplo Simon Frith y Angela McRobbie afirman en "Rock and sexuality" (1978) que aunque el rock se presente "como una forma de rebeldía contra el sistema de valores establecido, no deja de ser una práctica cultural e ideológica que participa de los valores del patriarcado". Estos autores sostienen que las subculturas ligadas a la música popular ofrecen un amplio abanico de identidades a los hombres (desde las más "soft", con el teenybop, a las más "hard" con el cock-rock e incluso identidades transgénero con el glam-rock), y en cambio las mujeres siguen atrapadas en los papeles de vírgenes y putas en el plano simbólico, y en los de admiradoras y consumidoras en el plano material.

En otro artículo de 1980 McRobbie critica a los sociólogos de Birmingham que, para estudiar las subculturas juveniles, habían centrado toda su atención en las calles y los ámbitos públicos, ignorando el ámbito privado y doméstico donde actúan las chicas, y que es fundamental para comprender el conjunto. Se me ocurre aquí que algunas de las prácticas domésticas de las chicas tendrían que ver con la customización de ropa, la elaboración artesanal de mixtapes y fanzines, los clubs de fans... seguramente hará referencia a prácticas más colaborativas, invisibles y menos protagónicas típicas de las chicas, y necesarias para que ellos puedan ser protagonistas.

Para terminar con el libro de Viñuela (no es cuestión de resumírselo entero, léanlo ustedes) parece interesante el trabajo de Mavis Bayton, Frock Rock: Women performing popular music (1998), sobre todo porque en este caso la autora ha tocado en un grupo (The mistakes) y la distancia hacia su "objeto" de estudio es más corta. Ya sabemos que la presencia de mujeres en las posiciones de poder de la música es escasa, y que la producción y la difusión (incluida la crítica musical) están en manos de los hombres: "aparentemente no hay nada que impida participar a las mujeres". Aparentemente.

Sin embargo, Bayton apunta algunas causas: falta de dinero para comprar el material necesario, espacio para ensayar, tiempo para ensayar y componer... esos problemas pueden ser comunes a los dos sexos, pero para las mujeres la más determinante de todas es el mismo hecho de serlo: ser el objeto en la ideología del romance, menor asertividad para exponerse al público, falta de los conocimientos técnicos necesarios para formar un grupo, mayor oposición y estigmatización social por el hecho de tocar en un grupo, etc. En definitiva, añadiría yo, que no nos han educado (en el sentido más amplio de la palabra) para ello. Los impedimentos, las prohibiciones más influyentes son las no escritas y aparentemente invisibles. 

Uno de los aspectos más llamativos del análisis de Bayton es su cabreo con Courtney Love y las riot girls de los 90. Tras su genealogía de punk-lesbiano y separatista de los 80, las chicas de los 90, con sus gazelles y sus coletas despeinadas le parecen unas putas traidoras. No las entiende, y hay una ruptura generacional en mi opinión muy triste.

Yo estoy a favor de hacer genealogías, de entender a cada una (a cada música, a cada teórica) en su contexto, para poder hacer lecturas feministas sobre música popular abiertas y cambiantes, divertidas, que nos permitan repropiarnos y entender esta maldita locura que es la cultura popular.

Intentaré seguir con esto.

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3 comentarios

placida -

gracias querido Canibal por tu...¿entusiasmo? ;D
yo sólo estoy exponiendo un marco teórico general. No sé si en algún momento me animaré a hacer crítica feminista sobre las miserias culturales del pueblo.
En cualquier caso, no he escrito el artículo en contra de nadie, sino para difundir y apropiarme de un punto de vista legítimo, que puede servir de referencia para otras chicas ;D
kiss & love

Rob -

Dolly Parton y Dinah Washington

Mischa Canibal -

Verdades como puños!!!

Go Placida, go!

Basta ya de mediocres críticos musicales barbudos y gafa pasta!

Basta ya de inmóviles y ególatras DJ,s aburridos y apropiacionistas!

Basta ya de mafias, Gaztemanias y Ñoñostiklubas!

Go riot girls, go!

Burn Donostilandia, burn!
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