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^^ placida ^^

junio queer-lesbiano-trans-marika

junio queer-lesbiano-trans-marika

Ya me perdonaréis quienes entráis aquí pacientemente esperando a que haya algo nuevo y os encontráis una y otra vez con lo mismo... no tengo perdón como bloguera, pero es que últimamente tengo la mente, y sobre todo, el cuerpo, a otras cosas. Sin embargo, no quiero dejar pasar la ocasión de escribir sobre un par de charlas a las que he asistido estos últimos días y que me han servido de mucho, para pensar y aprender.

La primera cita fue con Guerrilla Travolaka, grupo activista trans que visitó Donostia de la mano de las siempre activas y estupendas Ehgam (las llamo en femenino porque sé que no les causa ningún problema). Pocos días antes tuve la suerte de conocer al webmaster y diseñador del blog de Ehgam, blog completísimo, curradísimo y actualizadísimo donde los haya. Estuvimos intercambiando impresiones y trucos de nerds ;-)

Guerrilla Travolaka es un grupo de activistas que no se define bajo ningún signo identitario, sino que se han unido por una causa bien clara: que la llamada "disforia de género" salga de una vez de los catálogos de enfermedades mentales (según explicaron hay dos a nivel internacional: el europeo y el americano). Frente a la disforia, ell@s predican la "euforia de género", algo que me pareció de lo más acertado. Las intervenciones tuvieron muchísima miga y es difícil concentrar aquí todo su contenido, pero se centraron sobre todo en la reciente Ley de identidad de género. Gracias a esta ley, quien antes se llamaba Pepa puede llamarse Pepe (cambiar su nombre en el registro civil) y viceversa, pero la cosa no es tan fácil. Para lograrlo, hay que someterse a un tratamiento hormonal durante dos años, y da la casualidad de que en los tránsitos "F to M" (de mujer a hombre) es justo el período de hormonación necesario para perder la fertilidad, porque claro, ¡los hombres no se quedan embarazados! Tiene más de una trampa esta ley, que a priori puede parecer un gran avance. La ley está además restringida a personas que tienen la nacionaliad española (nada de extranjeras) y mayores de edad (con lo cual hasta los 20 años no se puede completar el proceso, de así desearlo).


Guerrilla Travolaka en Bilbao. Foto: Ehgam

Otra cuestión importante para este grupo es la psiquiatrización de lo trans. Se considera que l@s trans tienen un transtorno mental llamado "disforia de género", y un o una psiquiatra acompaña todo el proceso de hormonación, hasta llegar a la cirugía de reasignación sexual. La propia ley recoge, con palabras más rimbombantes, aquel tópico de "mujer atrapada en un cuerpo de hombre" o viceversa. Pero... ¿qué pasa con aquellas personas que quieren hacer "escalas" en ese proceso? ¿que no quieren hormonarse, porque entraña riesgos importantes para su salud o porque simplemente no les apetece, o que no se quieren operar? Pues que les ponen cantidad de problemas, los propios psiquiatras no lo entienden, y lo peor es que su poder sobre los trans es enorme, desmedido. Así, estas personas que no se adaptan a la "transnormatividad" (nueva palabra) sufren la incomprensión y la discriminación, cuando no la violencia más extrema.

Guerrilla Travolaka es uno de los pocos grupos a nivel estado español que denuncia esta cruda realidad y realiza acciones directas en consecuencia. Oyéndolas, te das cuenta de la poca libertad que en realidad tenemos sobre nuestros cuerpos. ¿Por qué nombres de hombre y nombres de mujer? ¿Por qué no puedo configurar mi cuerpo de la manera que me apetezca? ¿Para quién supone una amenaza romper la dicotomía de los sexos?

Ellas no se meten con las personas "transnormativas", aquellas que quieren llevar su tránsito hasta el final y ser completamente hombres o mujeres, pero reivindican su legítimo derecho a las escalas, sin que las consideren locas. También cargaron contra la propia teoría queer, que consideran demasiado academicista: "nosotros somos una performance continua", decían. Y por primera vez, y gracias a ellas, o ellos, entendí por qué la teoría queer pretende romper con las categorías establecidas de opción sexual, algo que hasta ahora no tenía muy claro. Es bien fácil: a una le pueden gustar los hombres, las mujeres, o ambas cosas, pero ¿qué pasa cuando la persona que te atrae sexualmente no es ni una cosa ni otra, cuando ni los sexos ni los géneros sirven para definirnos? qué linda confusión, ¿no es verdad?

En relación a esto, recomiendo el artículo de Belen Martinez en el Gara del 20 de mayo que podéis leer aquí, y donde aborda la cuestión con mucho acierto.

La segunda charla a la que me refería es la que ofreció la escritora e investigadora del proyecto Quing Raquel Platero el pasado miércoles también en Donostia, bajo el título "¿Queremos las lesbianas ser mujeres? Las lesbianas a los ojos del feminismo de estado. Representaciones y retos de las sexualidades". Platero es experta en políticas públicas desde la perspectiva de género, pero sobre todo, diría yo, desde la perspectiva "interseccional", porque insiste en la invisibilidad de las lesbianas en las políticas de igualdad dirigidas a mujeres (las lesbianas aparecen representadas casi siempre como alteridad, la norma son las heteros), y la invisibilidad de las mujeres en las políticas y acciones LGTB. Nuestra cabeza (o el inconsciente colectivo) tiende a compartimentarlo todo en cajones estancos; lo que Raquel llama "el síndrome YMCA": lesbianas por un lado, sin papeles por otro, seropositivas, discapacitadas, mayores, personas drogodependientes... pero ¿qué pasa, decía Raquel, cuando una es lesbiana, sin papeles, negra y vive en un entorno rural? la "doble" o "triple discriminación" no sirve, tenemos que hablar de "interseccionalidad", porque unas "secciones" influyen en las otras. La interseccionalidad tiene que ver con las vivencias, con lo que realmente somos las personas, complejas, cambiantes, en tránsito...

Un ejemplo: de todas las bodas que se celebran cada año en el estado, la gran mayoría son heteros. Del 10% (no apunté los porcentajes, pero pongamos que es ese) de bodas entre personas del mismo sexo, la gran mayoría son entre hombres (pongamos 80%). Pues bien, de la pequeñísima parte de bodas entre mujeres, la gran mayoría son entre mujeres de distinta nacionalidad. O sea, que la mayoría de las lesbianas que se casan lo hacen en parte para lograr papeles. ¿Tiene o no tiene sentido la interseccionalidad?


Raquel Platero. Foto: www.kent.ac.uk

También se refirió a algunas "lagunas" o "puntos ciegos" de las recientes leyes zapateristas. Por ejemplo, la cuestión de la filiación automática en las parejas lesbianas: en el caso de dos mujeres casadas que tienen una criatura, la que pare la criatura es madre automáticamente, pero la otra tiene que adoptarla. Esto no ocurre con las parejas heteros: Manolo es automáticamente el padre (aunque la criatura sea del... butanero?). Además, una lesbiana no puede utilizar óvulos de su pareja para concebir, está obligada a utilizar óvulos de una donante anónima. Todos estos puntos ciegos son muy importantes, y quienes crean que todo está logrado en lo que se refiere a derechos de lesbianas, gays, bis y trans se equivoca. Raquel defiende que lo que hace falta ahora son acciones positivas, como las que se realizan en favor de las mujeres, en favor de las lesbianas, bis, gays y trans. Y ahí claro, volverán a echársenos encima las hordas episcopales.

Esto acaba sólo de empezar, la lucha contra la heteronormatividad se nos antoja apasionante, y como decían las travolakas, no hace falta ser trans para apoyar la lucha trans, es simplemente una cuestión de justicia que a todas debería importarnos. La interseccionalidad nos enseña, además, y como bien apuntó una persona del público, que todas somos gitanas, todas somos trans, todas somos bolleras... muy pocos grupos LGTB, por ejemplo, se han hecho eco estas últimas semanas del brote xenófobo en Italia contra la población gitana (si en cambio, nuestras ehgams). Si consideramos la realidad en compartimentos estancos, si somos presas del síndrome YMCA, no advertiremos que hoy son los gitanos y gitanas, pero mañana seremos las bollos, las marikas, las feministas... ¡interseccionalidad al poder!

Ah! Para terminar, recuerdo que junio no ha terminado. Nos queda el esperadísimo "Mariconaldia", de la mano de mutil pozoitsu, y el concierto de Chico y Chica con Lourdes Madow DJ en el Doka el 27!!! :D

Links:

PD: Amaia Sareinak me va a matar por escribir en erdara, terminaré auto-echándome de la euskal blogosfera feminista...

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4 comentarios

placida -

Raquel Platero me concreta datos: entre el 1 y el 2% de los matrimonios (datos 2005-2007) se hacen entre personas del mismo sexo, y de esos, aprox. una cuarta parte entre mujeres.
gracias Raquel! ;D

placida -

me parece a mi que alguien te ha contado algo! ;D

Ptqk -

el cuerpo???!!!!!!!!!
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
;-)

June -

No pude ir a ver a Guerrilla Travolaka pero me tienen conquistada. Yo también reivindico la euforia de género. Me parece de lo más necesario combatir la disforia y otros términos pseudocientíficos que patologizan y estigmatizan. Y muy interesantes las consideraciones sobre las lagunas de la nueva ley.

En cuanto a la otra ponente, me parece apasionante esto de las interseccionalidades.
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