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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007. Resumen
06/01/2007Burrito skate & fotos feministaldiaAquí estoy, en Arteleku , haciendo trabajo de hormiguita digital mientras "los chicos" meten un ruido atronador en el primer concurso Burrito Skate ! ;-D
Se presenta Parafernalia, la marca de "saketboarding desde el corazón" (atención a las maravillosas gorras pintadas a mano), y ahora se está proyectando el video del mismo nombre. Y yo aquí hecha un lío, con un montón de blogs para actualizar! De momento he subido fotos del Feministaldia en una cuenta en flickr. Y me ha gustado leer la primera crónica completa del evento hecha por las Medeak (adelante, blogueras!). Ya no me da tiempo de más. Otro día os cuento de qué va eso de la escuela de empoderamiento. ![]() 15/01/2007Calle Magazine hip-hop festaMakalak bidalia / Enviado por: Makala Urtarrilak 20 Larunbata / Sabado 20 de Enero
CALLE Magazine Aurkezpen Festa, Urban Kontrakultur Aldizkaria:
Fiesta Presentación de CALLE Magazine, Revista de Contraculturas Urbanas: 30/01/2007Literatura de mujeres del mundo; cap. II: Cumbres BorrascosasEn la segunda sesión del taller “Literatura de mujeres del mundo”, celebrada el 9 de noviembre de 2006, nos reunimos para hablar de la obra “Cumbres borrascosas”, de Emily Brontë. No había leído antes esta ni ninguna otra obra de las hermanas Brontë, porque nunca formaron parte de nuestros programas educativos, y estoy segura de que me habría encantado leerlas a los 16 o 17 años. En cualquier caso, he disfrutado muchísimo sumergiéndome en su mundo. La rectoría de Haworth Lo primero que llama la atención de las hermanas Brontë son sus vidas, cortas e intensas, y que se desarrollaron en la era victoriana (aprox. desde 1832 hasta final de siglo). La familia Brontë estaba compuesta por la madre, María Branwell, el padre, Patrick Brontë, las cinco hermanas Mary (1814), Elizabeth (1815), Charlotte (1816), Emily Jane (1818) y Anne (1820), y el hermano Branwell (1817). Patrick Brontë (en la edición de Cátedra de Paz Kindelán se habla más de él que de sus hijas) se instaló junto a la familia como pastor de la rectoría de Haworth, en el condado de York, en 1820.
“El pueblo de Haworth está situado en la ladera de una escarpada colina rodeada de páramos y de otras muchas colinas entrelazadas y sumamente empinadas, que lo aíslan casi por completo de cualquier población vecina, quedando apartado en gran medida del mundo exterior. Este escenario inhóspito y solitario de los páramos en torno a la rectoría, en la que residirán los Brontë hasta el final de sus días, producirá un gran impacto en ellos desde la infancia.” [1] La paramera será el paraíso particular de las pequeñas Brontë. Allí encontraban los espacios adecuados para sus espíritus rebeldes y aventureros, allí y en ningún otro lugar. De hecho, siempre que abandonaron Haworth, y en especial en el caso de Emily, sufrían y enfermaban hasta casi perder la vida. ![]() La rectoría de Haworth, hoy convertida en museo Las enfermedades asociadas a los cambios de residencia fueron una constante en las vidas de las Brontë. La madre, María Branwell, murió apenas un año después de que se instalaran en Haworth. Más tarde, las cuatro hermanas mayores fueron enviadas a un colegio para hijas de clérigos en Cowan Bridge, donde sufrieron grandes penalidades: frío, humedad, escasez de comida y sobre todo una dura disciplina que contrastaba con la libertad de los páramos. Las condiciones de vida del colegio terminaron con la vida de Mary y Elizabeth, que murieron con 11 y con 10 años. La pérdida de las dos hermanas mayores marcó profundamente al resto de los hermanos, en especial a Charlotte (que describiría el ambiente de la institución benéfica en su novela “Jane Eyre”), a Emily y a Branwell. Los años siguientes los pasaron todos juntos en Haworth. Aislados del mundo, sólo se relacionaban entre ellos y con sus propios libros y fantasías. “En la noche del 5 de junio de 1826, Mr. Brontë trajo de Leeds una caja con doce soldados de madera para su hijo. Cuando éste se la enseñó a sus hermanas, cada una escogió una figura y le puso un nombre: el de Charlotte se llamaría Tweenie (apelativo para Wellington), el de Emily Pare (apelativo para Parry), y el de Anne Trott (apelativo para Ross). The Young Men’s Play fue, por tanto, el punto de partida de toda una literatura compuesta por crónicas, periódicos al estilo de Blackwood’s, y también folletines que referían las más temerarias hazañas y audaces aspiraciones de estos soldados, convertidos en héroes. La fundación de The Great Glasstown Confederation, situada en la costa africana, sirvió a dicho propósito: en efecto, The Twelves (así llamados los doce soldados) disponían de cuatro genios o jefes principales –Tallii, Branii, Emii y Annii- que inventaban toda clase de aventuras, y luego las transcribían tanto en prosa como en verso en una revista confeccionada por ellos mismos: The Young Men’s Magazine.” [2] Más tarde, este mundo fantástico se dividió en dos: Charlotte y Branwell fundaron el reino de “Angria”, mientras que Emily y Anne se retiraron a una isla imaginaria del pacífico norte llamada “Gondal”. Las hermanas se sumergían hasta tal punto en estos mundos paralelos e imaginarios, que Emily realizó la siguiente anotación en su diario, el 24 de noviembre de 1834: “La tía acaba de entrar en la cocina ahora mismo y le ha dicho a Anne ¿dónde tienes los pies? Papá abrió la puerta del salón y dio una carta a Branwell diciéndole que la lea y se la enseñe a su tía y a Charlotte –los habitantes de Gondal están descubriendo el interior de Gaaldine- Rally Mosley está lavando en la cocina.” [3] Sin embargo, este mundo imaginario e infantil no habría de durar demasiado. Como dicen las Vainica Doble en su “Habanera del primer amor”, “nunca dura cosa buena”… y las hermanas Brontë crecieron y tuvieron que enfrentarse con el mundo adulto, y al hecho de tener que ganarse la vida. La primera en salir de Haworth fue Charlotte, que trabajó como institutriz. Ella convenció a sus hermanas de la necesidad de ser autosuficientes y buscarse un empleo (el trabajo de institutriz o profesora era la salida más viable para las mujeres de aquella época), de modo que la siguieron Emily y Anne. Pero el “mal de las Brontë”, esto es, la añoranza terrible de los páramos y su libertad, amenazaba su salud, y las pobres nunca duraban más de 6 meses fuera de casa. Así lo reflejó la propia Charlotte en “Memoir of Emily Brontë by Charlotte Brontë”: “La libertad era el aliento de Emily; sin ella perecía. El cambio de su casa a la escuela, de su propio modo de vida, silencioso, apartado, pero sin sujeciones artificiales, a otro de rutina disciplinada (aunque bajo los más bondadosos auspicios) era lo que no podía soportar.” [4]
La vida como institutrices no las satisfacía (las amarguras de la profesión aparecen reflejadas en las novelas “Jane Eyre”, de Charlotte, y “leer más 30/01/2007 10:58. autora: placida. *artículo - URL completa*. Tema: Literatura mujeres mundo Hay 7 comentarios. |
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